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Guillermo Ortega era dueño de un negocio de barrio. En unos años extendió su emprendimiento a siete sucursales y en distintos puntos del país. Su historia.

Guillermo Ortega (69) tuvo una segunda oportunidad. Tenía una pinturería de barrio, la fundió y en 2003, cuando terminó de pagar sus deudas, volvió a empezar fundando Sui Color, hoy una cadena de pinturerías con 7 locales que este año además empezó a franquiciar su modelo de negocio. ¿Cómo lo logró? Apoyándose en su experiencia anterior y siendo cuidadoso en no repetir los mismos errores. Ahora, asegura, con pasos más lentos, pero firmes logró construir una empresa sólida.

MG Pinturería fue el nombre de su primer comercio, en sociedad con su padre y su esposa, desde un local de Colegiales vendieron durante 16 años latas de pinturas de las primeras marcas. Sin embargo, haciendo memoria reconoce, que ser flexible le salió muy caro y en 2001 con el fin de la convertibilidad terminó quedando fuera de juego.

«Lo que nos pasó es que las fábricas hasta ese entonces daban crédito ilimitado y a mucho plazo. Nosotros obviamente tomábamos esos créditos y además hacíamos lo mismo con nuestros clientes, pero sin ningún tipo de control. A fines de los ‘90 empezaron los problemas cuando nuestros clientes se fueron quedando sin obras», relata Ortega.

En esa época -continua-, los cheques a cobrar en 180 días eran moneda corriente, él los tomaba de sus clientes y con eso le pagaba a las fábricas, un círculo virtuoso cuando la economía es estable, pero con la recesión sus clientes ya no pudieron cubrirlos fondos y a Ortega le empezaron a llover cheques rechazados. Como pudo renegoció algunos y cubrió otros de su bolsillo, perocuando la rueda se frenó ya no pudo pagar más y quebró. «En un año y medio caí en un agujero negro sin fin. Por suerte, durante ese tiempo los empleados fueron renunciando a medida que les fueron surgiendo otras oportunidades laborales y de los seis empleados que teníamos solo quedaron dos».

La historia de Sui Color: se fundió y volvió al ruedo

Renegado, perseverante o ambas lo cierto es que a sus 50, y a dos años del cierre de su primer negocio, barajó y volvió a empezar, pero esta vez con un socio no familiar y tratando de hacer las cosas de otra manera. Su socio, Guillermo Cendra, era un vendedor de MG Pinturerías que justo por aquel entonces heredó un dinero de un familiar y decidió invertirlo en esta segunda oportunidad para Ortega y juntos fundaron Sui Color.

«Él se quedaba en el local y yo salía con la camioneta a entregar la mercadería. Al principio trabajábamos casi sin stock nos dedicábamos a entregar lo que se vendía y reponer lo que se sabía que iba a vender», recuerda en exclusiva para iProfesional.

Para esta segunda vuelta y con la lección aprendida Ortega arrancó cumpliendo tres premisas: comprar mercadería al contado, no sacar créditos bancarios y no otorgar crédito indiscriminadamente. Así fue ganando nuevamente la confianza de los fabricantes y aunque ya nadie otorga créditos como en los ‘90 pudo volver a negociar compras que acompañaran su supervivencia al comienzo y su crecimiento después.

Sui Color además de vender productos de las marcas de los grandes fabricantes vende una marca de pinturas propia que se llama All Paint y que adquirió de un cliente de MG Pinturerías. Aquel cliente, cuenta, fue otra víctima de la crisis de 2001 que cuando quebróle dio a Ortega la marca para pagar su deuda con él.

Sui Color: sucursales, franquicias y la apuesta por el mejor precio

Aunque arrancó como MG en el barrio porteño de Colegiales, por el creciente volumen de ventas que Sui Color fue teniendo, Ortega reinvirtió en cada vez más sucursales. Actualmente Sui Color es una cadena con 7 locales propios y para seguir creciendo este año empezó a comercializar franquicias. La primera ya está operativa en la ciudad de La Plata y para el cierre de esta edición, el fundador de Sui Color negociaba la apertura de una segunda franquicia para abrir en 2023 en Posadas (Misiones).

«El tema es que nuestra competencia son las grandes cadenas que por el gran volumen que manejan logran un precio de compra más bajo. Nosotros necesitamos volumen para ir acercándonos a los precios de ellos. Por eso las franquicias, pero no queremos hacer nada alocado porque puede ser terrible para nosotros y los franquiciados», sostiene. Por ahora, remarca, no planea otorgar más de 5 franquicias, un númeroque cree coherente para,con su estructura actual, poder asegurar un correcto soporte.

Para abrir una franquicia Sui Color se requiere una inversión total estimada de $13 millones entre canon de ingreso, instalaciones y mercadería. Sin embargo, aclara Ortega, está dispuesto a no cobrar los $2 millones de canon de ingreso a los primeros que se sumen a la red.

Una de las sucursales propias de Sui Color y que según Ortega fue muy bien valorada por los clientes es un outlet de pinturas; es decir pinturas que están en perfecto estado, pero que quizás tiene la lata abollada o manchadas por algún derrame. «Los precios, dependiendo del producto, pueden bajar hasta la mitad de su precio», explica.

Más allá de este local en particular, el empresario se asegura que en cada una de las sucursales siempre haya variedad de marcas no solo de pinturas y revestimientos sino también de equipos para pinturas. «En Sui Color entonces hay productos para el particular que va a pintar su casa, pero también para satisfacer las necesidades del mercado de la construcción, de los contratistas y de la empresas.», detalla Ortega quien, además de 25 empleados, tiene 6 vendedores trabajando en la calle buscando este tipo de cliente.

Hoy un 25% de la facturación de la empresa, que en 2021 cerró en los $300 millones, corresponde a la venta de revestimientos, un material que le suelen pedir para las obras de barrios privados. Para este año estima un proyectado de facturación de $550 millones, pero calculando los aumentos de precios por la inflación, al dueño de Sui Color no le sorprendería superar los $600 millones.

Ortega no se considera un empresario, cree que es una palabra que le queda grande. El prefiere definirse como un trabajador o a lo sumo como un emprendedor. Su horizonte, dice, es siempre mirar para adelante porque sabe que una tercera oportunidadtendría que ser en otro rubro y eso para él sería más difícil que de pinturas es lo que más conoce.

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